viernes, 9 de mayo de 2025

LIBRO "AMAR MI CUERPO: RELATOS PARA CRECER EN LA DIVERSIDAD"

Amar mi cuerpo es un libro de relatos im-pensados dentro de las aulas, para visibilizar la existencia de corporalidades cuyas identidades no son las normativas, conocidas, y admitidas. Es un paso a favor de una Educación Sexual Integral que no solo mencione en pequeños apartados la existencia de infancias trans, sino que de lugar a su desarrollo pleno garantizando su existencia allí donde estén. 

Contiene cuatro relatos basados en historias y convesaciones reales: ¿Me Ves?, sobre Nico y su menarquía; "Un arco iris en la voz" sobre Agustina y su canto en pleno desarrollo puberal, "Abremundos" sobre una adolescencia no binaria; y "El Ritual de Antonella" que relata el vínculo de una niña trans con la Madre Tierra. 

Les comparto las palabras que dedicó a este libro el escritor, investigador y pedagogo Carlos Skliar.


"Amar mi cuerpo" es una obra excepcional, y utilizo esta expresión –excepcional- con particular interés. Durante largo tiempo, y todavía hoy, los cuerpos considerados excepciones fueron objeto de violencia, de desprecio, de humillación. Los efectos de esa desidia están al alcance de la vista: vidas cercenadas, interrumpidas, dañadas, rotas. Nunca será suficiente el análisis sobre las prácticas que provocan heridas mortales a ciertos cuerpos y nunca será suficiente, aunque sí imprescindible, celebrar la excepción en tanto excepcionalidad, es decir, como relato visceral y testimonio sanguíneo del ensañamiento o encarnizamiento de la “normalidad” en las vidas singulares.

Al principio de la lectura de “Amar mi cuerpo” tuve la sensación o la precaución que el libro tenía que ver, justamente, con relatos de cierta excepcionalidad y que traerías al presente de lectores y lectoras historias de lo oculto, de lo ignorado, de lo secreto. Poco a poco comprendí que la excepcionalidad es lo único que importa en el mundo, porque construye una música y un texto de lo singular y destruye y reconstruye el supuesto relato unánime y universal de lo humano pero sin cuerpo, sin rostro, sin voz.

Me pareció precioso -y urgente y necesario- dar cuenta de esos cuerpos que merecen ser acogidos, y sobre todo escuchados: que la experiencia de lo distinto haga mella en el discurso de lo homogéneo. Porque contar es tomar en cuenta y tener en cuenta. Porque cuando se cuenta también se crea la posibilidad de contar con uno mismo y con los demás. Porque contar –y escuchar y leer- son formas de cuidado y de sostén.

Los relatos son transparentes, vívidos, dan cuenta y cuentan historias peculiares que ya no pueden considerarse excepciones a ninguna "regla" sino formas y sentires del cuerpo que están aquí y ahora, que siempre estuvieron, y que no solo deben sobrevivir sino también, y sobre todo, vivir con todas las elecciones abiertas y soberanas al porvenir.

Quisiera resaltar algo más de mi lectura: sentí que había un acierto inmenso en haberse tomado como opción el amor y no tanto el "derecho" en el libro. Es algo difícil de explicar porque la figura del amor se ha banalizado demasiado y su sola mención parece remitir a una cierta superficialidad en esta época de "educación de las emociones", tan alejada de la proverbial "educación sentimental" del pasado. Creo que se ha dado en el clavo con la expresión "amar mi cuerpo", porque es diferente de "amarse a uno mismo" o incluso del tan mentado "yo me amo", y otras frases de rápidos consejeros que circulan por todas partes.

Desearía inmensamente que “Amar mi cuerpo” pueda cruzar la frontera de la lectura individual a la lectura colectiva y compartida, y abogo por ello. Son tiempos de intensas fracturas e intensas movilizaciones en pos de un mundo más justo. Tiempos de cuidado y de cuidarse, donde nadie merece estar librado a su propia suerte. 

Carlos Skliar

 Ilustración: Yanca Scroco 


Y un un pequeño fragmento del maravilloso epílogo de Marlene Wayar, para nuestro libro.

“Amar mi cuerpo” no es un libro corriente. Es una abertura, una inauguración y veremos, qué pensamientos dispara, qué sentimientos despierta, cómo metaboliza y qué genera.
Me arriesgo, entonces, a decir lo que a mí me generó: “Amar mi cuerpo” es travesti. No es ciencia, no es ficción, no es ensayo ni poesía y, sin embargo, algo de todo eso emana. Es singularísimo e inclasificable, y allí una primera tristeza: ¿Por qué no hay categoría para un libro que me propone amar mi cuerpo? ¿Es el primero? ¿No fue Jesús quien dijo que el cuerpo es nuestro templo? Mi madre me decía esto y esas palabras no me guiaron al cristianismo, pero sí a cuidar mi templo y aunque lo he dañado de formas incontables, por ignorancia, por desconocimiento, por prisa, por inconsciencia, por buscar alivio, siempre llegó el momento en el que mi cuerpo me proporcionó reflexión y pude conectar con él, cobrar conciencia, detenerme y reparar y, en alguna medida, volver a la claridad de ser una con mi cuerpo y abrazarlo. De ese abrazo creo que habla este libro. "

martes, 15 de abril de 2025

BIOGRAFIA ESCOLAR ENTRE CUERPOS, GESTOS Y MEMORIAS

Mi biografía escolar comienza en España, en una escuela publica pero católica, en 1990, donde yo era la extranjera y donde se naturalizaba bastante el castigo; de hecho recuerdo mi maestra Josefina poniéndome de cara a la pared para pedir perdón a Dios por haber mentido en un cuestionario (mentiras fantasiosas de una niña de 6 años) o de rodillas por copiarme de un libro en una prueba (primer y segundo grado). También recuerdo muy fuerte y me quedó hasta adulta un poco, el tapar lo que escribo con la mano que queda libre para evitar que alguien se copie de mi. Más allá de estos hechos, esa misma maestra luego me ayudaba a hablar valenciano, me facilitaba los trajes y disfraces para los actos escolares, y a su modo me daba afecto. 

Luego, de regreso a la Argentina y a Marcos Paz específicamente, tuve maestras muy amorosas, muy pertinentes, las recuerdo muy tranquilas, con un trato justo y brindando las materias de la mejor manera posible. La señorita Licha, la señorita Cristina, en mi querida escuela 5, sin embargo no encuentro una experiencia destacable por varios motivos: yo fui una alumna muy correcta, con un alto grado de adaptabilidad al sistema educativo en sí, al menos en mi rendimiento académico, destacandome en la escritura y la lectura, siendo abanderada desde entonces y hasta finalizada la secundaria, hallando muchisima satisfacción en ese "mejor alumna" (y confieso, siempre bromeamos con mis padres sobre si al final los metodos ortodoxos de la maestra española fueron o no efectivos). 

Sin embargo, si quedó grabado a fuego en mi, la intervención de una profesora de musica con el curso de 7mo grado, estando yo en 6to, que para el acto escolar del 12 de octubre propuso una dramatización con musica de Taki Ongoy, de Victor Heredia, que nos dejó boqui abiertos a todas las niñeces. Me pareció de una profundidad y despertó en mi un deseo profundo de aprender y enseñar a través del arte, como experiencia estetica capaz de movilizar corazones y mentes. 

Durante la secundaria, continué destacándome, sin embargo ya me gustaba denunciar los males de la sociedad, pero siempre de un modo intelectual argumentado por lo cual aunque los docentes claramente no pensaran igual, les encantaba oirme, pero yo ya percibía altos grados de discriminación en muchos de ellos, sostenidos en prácticas autoritarias, era el 2000.2001, y ya se sentía la deserción escolar muy fuerte, y yo me preguntaba cómo era posible, mientras recibíamos zapatillas firmadas por el entonces Gobernador Ruckauff. Por aquel entonces, teniamos una directora que era muy rígida, que infundía miedo, pero también supo tener sus gestos tiernos, o quizas hoy puedo ponerla en contexto. En 2002, ya en mi ultimo año de Polimodal, una docente Socióloga, nos invitó a ser parte de un homenaje a los detenidos desaparecidos de Marcos Paz, y esa fue la primera vez que yo escuché hablar del tema, siendo parte de mi cotidiano el silencio y el secreto, de no quedar expuesta en la historia de mi familia, aunque algunos lo intuían, me llamaban "Victoria la socialista" y me proponían hacer trabajos con otros para que mis compañeros pudiesen subir las notas. Volviendo a la docente de Sociología, no encontró apoyo por parte de la escuela, y fuimos como estudiantes suyos, un grupito de 6 chicos y chicas, y para mi fue un momento conmovedor. 

Pero fue en la UNA (ex IUNA) donde todas mis estructuras, pensamientos, y deseos se vieron sacudidos por completo. Yo iba a seguir Cs. Politicas o Sociología, pero la crisis economica y social hizo que tome un tiempo, y allí profundicé de manera autodidacta y con mucha guía de mi familia, que siempre me ofrecieron otra version de la historia oficial, otro cine, otra musica, otras lecturas, y el arte se puso a disposición de mis inquietudes sociales, entonces me formé como educadora popular en la práctica misma, mientras leia poesía y bailaba, mis dos pasiones desde niña. Descubri a mi primera Maestra en el camino de la Danza: Maria Fux, quien me introdujo en la Danzaterapia y su modo de llegar y tocar las vidas de tantas personas en sus diversidades aun  poco valoradas para aquel entonces. Y de allí a las aulas de la UNA, a Expresión Corporal, y creo que todo lo que es deseable para una infancia desde el nivel inicial, lo pude vivenciar recién en la facultad: sentarnos en ronda, preguntarnos por el cuerpo, sentirnos, profesores y profesoras que me invitaron a bajar de la cabeza a los pies, y expandir el conocimiento a través del corazón, pero no como un cliché, sino a través de una práctica que era pensada y un pensamiento que era desafiado en la práctica, el encuentro con los otros, la pasión de quienes enseñando transformaron sus vidas, y la de otros, la mia propia, y saberme parte de un enfoque integral del ser humano, donde el cuerpo no puede estar fuera, y donde aprendemos a ser, estar y con-vivir desde, con y entre cuerpos. Susana González Gonz, Aurelia Chillemi, Osvaldo Aguilar, Raquel Guido, Olga Nicosia, Carlos Skliar;  y la gran Patricia Stokoe, que solo leerla y verla en videos y a traves del testimonio de sus colegas y alumnos hoy referentes de la Expresión Corporal, ella llega a mi aun a traves de su palabra escrita, en una disciplina que la convocó a trabajar para incluir esta dimensión del cuerpo en la escuela. 

Mi modo de ejercer el rol docente, la enseñanza, tiene que ver absolutamente con todas estas experiencias, positivas y negativas, de comprensión de contextos, miradas, personalidades, seres que pudieron estar en apertura y conexión, y seres que se vieron limitados. Pero todos y todas hicieron parte, para pensar y reformular sensiblemente esa danza entre teoría y practica, y la disponibilidad, estar disponibles y en presencia, sensibles y con herramientas, pero también desprovistos de dogmatismos, o cuestionandolos cuando se nos filtran y emergen. 

Leyendo a mis colegas, mencionan docentes que tambien conocí, quizás ya a punto de jubilarse algunos y por ello más abiertos en experiencia. Pero me queda resonando esa tensión y confrontación de epocas, entre el respeto a la autoridad docente, los autoritarismos, nuestras represiones como estudiantes, y por otra parte la avanzada en la inclusión de lo afectivo, lo relacional, pero el desdibujamiento de ciertos limites, la crisis de los bordes y la necesidad de tender puentes. 

Sigo creyendo en el encuentro transformador entre docentes y estudiantes, y la apuesta creativa, artesanal, por nuestras prácticas en el aula. 


Fotos de diferentes talleres de Sensibilización sobre Convivencia Escolar en escuelas secundarias y con familias, bajo mi coordinación. 

sábado, 22 de marzo de 2025

Tecnología, Cuerpo y Ciudadanía Digital en la Educación para (no) concluir

A lo largo de esta cursada, hemos analizado el impacto de las tecnologías en el aula desde diferentes perspectivas: el FODA nos permitió reconocer tanto sus posibilidades como sus desafíos, trabajamos con modelos de integración TIC como el SAMR, diseñamos estrategias de evaluación digital y reflexionamos sobre la ciudadanía digital y sus implicancias. Todo esto nos llevó a pensar no solo en cómo incorporar herramientas digitales en la enseñanza, sino en la responsabilidad ética y pedagógica que implica su uso.

Desde mi rol como docente de Expresión Corporal, este recorrido me confronta con un desafío particular: ¿cómo integrar las tecnologías en una materia cuyo eje central es el cuerpo en movimiento, la vivencia y la experiencia sensorial? En un mundo donde las pantallas median gran parte de la comunicación y los vínculos, mi tarea no solo se trata de evitar que la tecnología reemplace la corporalidad, sino de utilizarla de manera consciente para fortalecer la presencia, la expresión y la construcción de identidad de los y las adolescentes.

La ciudadanía digital es un aspecto fundamental en este proceso. Los adolescentes transitan su desarrollo en un entorno donde la exposición, la validación externa, los maltratos en redes y los peligros asociados a la sobreexposición son parte de su realidad cotidiana. Como docentes, no podemos desconocer estos escenarios. Nuestra labor no se reduce a enseñar contenidos, sino a acompañar la formación de sujetos críticos que puedan habitar tanto el espacio digital como el físico con conciencia, respeto y cuidado.

En Expresión Corporal, trabajamos con la identidad, la emocionalidad y la construcción del sí mismo a través del cuerpo. En este sentido, la educación en ciudadanía digital cobra una relevancia especial: los cuerpos adolescentes están expuestos no solo en el aula, sino en los espacios virtuales que habitan, y esa exposición puede tener consecuencias en su autoestima, en sus vínculos y en su bienestar. Incorporar estrategias que fomenten la reflexión sobre el uso de las redes, la autoimagen y los vínculos digitales es clave para una educación que no solo informe, sino que también cuide.



Por ello, la integración de las TIC en mi práctica docente no puede ser un mero traslado de herramientas digitales al aula, sino una oportunidad para ampliar el campo de experiencia de los y las estudiantes. Desde la creación de narrativas corporales en video hasta la exploración de proyectos que vinculen el cuerpo con la tecnología (como la danza y la inteligencia artificial o la performance en entornos digitales), las posibilidades son múltiples. Pero sobre todo, la tecnología debe ser una aliada para reforzar la conciencia sobre el cuerpo propio y ajeno, promoviendo una vivencia del movimiento que respete la diversidad y los procesos subjetivos de cada estudiante.

En conclusión, esta cursada me permitió comprender que el desafío no es elegir entre lo digital y lo corporal, sino construir puentes que permitan integrar ambas dimensiones de manera crítica, creativa y ética. La educación actual nos exige no solo enseñar contenidos, sino formar sujetos capaces de habitar sus cuerpos y sus entornos —físicos y digitales— con conciencia, respeto y libertad.


viernes, 21 de marzo de 2025

EL USO DE LAS TECNOLOGIAS EN EL AULA


Esta presentación reflexiona sobre las fortalezas, oportunidades debilidades y amenazas en el uso de las tecnologías en el aula. El mismo fue realizado de manera colaborativa, y nos invita a pensarnos como docentes, estudiantes y usuarios de las redes en un marco educativo que profundice y expanda la experiencia de enseñanza y aprendizaje, sensibles a las problemáticas en torno a la brecha digital, como también al modo en que nos vinculamos con las tecnologías en las redes y desde ellas para quienes construyen identidad y comunidad desde las mismas. 



EL CUERPO EN ESCENA: EXPRESION CORPORAL DANZA, ARTES DRAMATICAS Y PERFORMATICAS

Blanca Rizzo es una bailarina, docente y performer referente de la escena contemporánea argentina y de la Expresión Corporal Danza.

En este video nos invita a recorrer algunos de los espacios donde desarrolla su trabajo artístico y pedagógico, entre ellos EMAD y la UNA. Su propuesta se sitúa en el cruce entre la exploración del cuerpo, el espacio y la escena performática, abordando lo coreográfico desde una construcción creativa y procesual.

Lo que resulta especialmente valioso en su enfoque es el modo en que la improvisación y la exploración espacial se convierten en herramientas fundamentales para la composición. En sus clases y producciones, Rizzo no impone modelos de movimiento, sino que genera pautas abiertas que estimulan la investigación personal y colectiva. Este modo de trabajo dialoga profundamente con la concepción de la Expresión Corporal según Patricia Stokoe, donde la sensopercepción, la búsqueda de la propia danza y la transformación a través del movimiento son ejes centrales.

A través de esta metodología, el cuerpo se descubre a sí mismo en la acción, expandiendo sus posibilidades expresivas y artísticas. La riqueza del material que surge en estos procesos muestra cómo la improvisación bien guiada puede dar lugar a composiciones de gran profundidad, tanto en lo individual como en lo grupal.



Expresión Corporal: Todos podemos bailar!

 ¡Bienvenidos/as/es a este espacio de exploración y movimiento!


Soy Victoria Lagos, Licenciada en Expresión Corporal por la Universidad Nacional de las Artes. Mi recorrido docente está atravesado por el enfoque de Patricia Stokoe, quien concibió la Expresión Corporal como un campo de libertad, autoconocimiento y comunicación a través del movimiento. Además, me especializo en Educación Sexual Integral y en la integración de la diversidad desde una perspectiva de Derechos Humanos.

Este blog será un espacio de intercambio y construcción colectiva en el que exploraremos el movimiento desde una mirada creativa y sensible. A través de propuestas dinámicas, abordaremos el cuerpo como un territorio de expresión, identidad y transformación.

La Expresión Corporal es una disciplina que nos invita a descubrir nuestra propia danza, una danza que no responde a modelos preestablecidos, sino que surge del encuentro con nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestro entorno.  La búsqueda no es solo técnica, sino profundamente personal y ética: cada persona es protagonista de su propio proceso, y la transformación no se da únicamente en el cuerpo, sino también en la manera de habitarse y relacionarse con los otros y las otras.

En este camino, la sensopercepción ocupa un lugar central, ya que nos permite afinar la escucha del propio cuerpo, reconocer sus posibilidades y límites, y abrirnos a nuevas formas de moverse y expresarse. La improvisación, por su parte, es la herramienta que nos ayuda a explorar y componer en tiempo real, potenciando la creatividad y el juego.

Además, esta práctica involucra una dimensión de cuidado: el movimiento consciente y la exploración respetuosa de nuestros ritmos y necesidades son fundamentales para la salud física, emocional y relacional. Bailar, en este contexto, no es solo un acto individual, sino un encuentro, una forma de comunicación y construcción colectiva donde cada cuerpo es valioso y único.

Desde una mirada contemporánea, también integramos herramientas digitales que amplían nuestra experiencia y nos permiten resignificar la relación entre el cuerpo, la tecnología y la educación. El videodanza, por ejemplo, nos ofrece nuevas posibilidades de exploración y composición, desafiando los límites del espacio y la percepción del movimiento. Asimismo, trabajamos con la captura de movimiento, el uso de plataformas interactivas y la experimentación con la relación entre imagen, sonido y cuerpo en entornos digitales. Estas herramientas no reemplazan la vivencia corporal, sino que la expanden, abriendo nuevas formas de diálogo entre la danza y los medios digitales.

Espero que este sea un espacio enriquecedor para todes, donde podamos descubrir nuevas formas de habitar el cuerpo y el movimiento.



LIBRO "AMAR MI CUERPO: RELATOS PARA CRECER EN LA DIVERSIDAD"

Amar mi cuerpo es un libro de relatos im-pensados dentro de las aulas, para visibilizar la existencia de corporalidades cuyas identidades no...